Blog · Guía de referencia
Marketing en salud: qué es, qué permite la norma y cómo se aplica
La guía que nos habría gustado encontrar cuando empezamos a trabajar con consultorios.
Esta página es el punto de partida del blog. Explica de qué hablamos exactamente, dónde están los límites que impone la regulación mexicana y qué acciones concretas tienen sentido para un consultorio. Desde aquí enlazamos a los artículos que desarrollan cada tema con más detalle.
Qué es el marketing en salud
Es el conjunto de acciones con las que un profesional o una institución de salud da a conocer sus servicios, explica lo que hace y facilita que quien lo necesita lo encuentre y lo contacte. Dicho así suena a cualquier otro sector, pero hay una diferencia que lo cambia todo: aquí la comunicación está regulada, porque una afirmación equivocada puede llevar a alguien a tomar una decisión de salud mal informada.
Esa regulación no prohíbe anunciarse. Lo que hace es delimitar qué se puede afirmar. Un consultorio puede dar a conocer su especialidad, su formación, los padecimientos que atiende, su dirección y sus horarios; puede explicar en qué consiste un procedimiento y educar sobre prevención. Lo que no puede es prometer curación, garantizar resultados, inducir al autodiagnóstico o compararse con otros profesionales.
De ahí sale la definición práctica con la que trabajamos: consiste en ser encontrado y entendido, no en persuadir. La persuasión agresiva, que en otros sectores funciona, aquí es el camino corto al problema.
Los cuatro frentes de un plan realista
Presencia local
Que su consultorio aparezca en el mapa de su colonia con datos correctos. Es la base y lo primero que da resultados.
Contenido que explica
Responder por escrito lo que sus pacientes preguntan en consulta. Explicar no es diagnosticar, y esa distinción lo mantiene del lado correcto.
Campañas medidas
Anuncios donde el número de consultas agendadas justifique la inversión, no en todos los canales por si acaso.
Revisión previa
Que alguien con criterio jurídico lea cada pieza antes de publicarla. Es lo que separa una campaña tranquila de un disgusto.
Ejemplos de marketing en salud que sí cumplen
Conviene bajarlo a casos concretos, porque en abstracto todo parece prohibido. Una ficha de Google completa, con fotos reales del consultorio y horarios que incluyan los sábados si atiende sábados, es promoción legítima y no roza ningún límite. Una página que explica en qué consiste un procedimiento, cuánto dura la recuperación y qué hay que llevar a la primera cita, también.
Un artículo que responde una duda frecuente sin recomendar medicamentos ni sugerir que el lector se autodiagnostique, igual. Pedir reseñas a pacientes satisfechos en el momento de la consulta, sin ofrecer nada a cambio, es legítimo y es de lo que más mueve la aguja. Y un anuncio que dice qué padecimiento se atiende, en qué zona y con qué disponibilidad funciona mejor que uno que promete resultados extraordinarios sin decir dónde está el consultorio.
La lista de lo que no se puede es más corta de lo que la mayoría teme: prometer curación, garantizar resultados, comparar su desempeño con el de otros colegas, usar imágenes que exageren lo alcanzable e inducir al autodiagnóstico. Entre esos límites y lo anterior hay un margen amplio donde vive todo el trabajo útil.
Cómo armar un plan de marketing en salud
El plan para un consultorio individual cabe en una página. Empieza por un diagnóstico honesto: dónde aparece hoy cuando alguien busca su especialidad cerca, qué busca realmente la gente de su zona y qué están haciendo los consultorios vecinos.
Sigue por ordenar lo que ya existe, que casi siempre está incompleto: la ficha de Google con la categoría correcta, la dirección idéntica en todos los directorios, un teléfono que alguien conteste. Después viene el contenido, una página por cada motivo de consulta importante, que es la parte lenta y la que sostiene el crecimiento a dos años. Y solo cuando eso está en pie tienen sentido las campañas, dirigidas a los tratamientos donde una consulta agendada justifica la inversión.
Todo lo anterior se mide con tres números: cuántas personas vieron su ficha, por qué búsquedas empieza a aparecer y cuántas solicitudes de cita llegaron. Si esos tres no se revisan cada mes, no hay plan: hay gasto.
Puede ver cómo trabajamos cada frente en SEO y presencia local, publicidad médica, marketing dental y marketing para clínicas.
Los errores que más vemos
Después de auditar bastantes consultorios, los tropiezos se repiten y casi ninguno tiene que ver con falta de presupuesto.
Anunciarse antes de estar ordenado. Invertir en campañas cuando la ficha de Google tiene la categoría equivocada y el teléfono no lo contesta nadie es tirar el dinero: se paga por llevar gente a una puerta que no abre.
Una sola página para todo. Un sitio que menciona de pasada ocho padecimientos no posiciona por ninguno. Cada motivo de consulta importante necesita su propia página, con su explicación y sus preguntas.
Copiar lo que hace el vecino. Si el consultorio de al lado publica promesas de resultados, la conclusión correcta no es imitarlo: es que probablemente nadie le ha explicado el riesgo que está corriendo.
No medir nada. Sin saber cuántas solicitudes llegaron y de dónde, cualquier decisión sobre dónde invertir el mes siguiente es una corazonada. Y las corazonadas en esto salen caras.
Delegar sin criterio. Firmar con una agencia generalista que nunca ha trabajado el sector sale barato al principio y caro después, cuando hay que retirar piezas ya publicadas. Es exactamente el hueco que nos llevó a crear esta unidad, como contamos en Nosotros.
Y uno más, silencioso: abandonar a los tres meses. La presencia local empieza a moverse en semanas, pero el contenido tarda meses en rendir. Muchos consultorios paran justo antes de que lo construido empiece a traer consultas solo, y al retomarlo medio año después arrancan otra vez desde cero. Lo que se publica no caduca: sigue trabajando aunque ese mes no haya inversión en anuncios. Sostener un plan modesto durante un año da mejor resultado que tres arranques ambiciosos e interrumpidos.
Artículos
-

Para qué sirve en realidad un blog médico
“¿De verdad alguien lee esto?” Es la pregunta que hace casi todo médico cuando se le propone escribir un blog médico para su consultorio. Y es…
Leer el artículo →
-

Instagram para dentistas: qué publicar
La cuenta de Instagram del consultorio dental empieza con entusiasmo, con dos o tres publicaciones la primera semana, y después se apaga. No por falta de…
Leer el artículo →
-

Video marketing para consultorios: guía práctica
La primera objeción que escuchamos cuando se sugiere video marketing para consultorios es casi siempre la misma: “no tengo tiempo ni equipo para eso”. Es una…
Leer el artículo →
-

La marca personal del médico, explicada
Dos médicos con la misma especialidad, el mismo consultorio y prácticamente la misma formación pueden tener agendas completamente distintas. La diferencia, casi siempre, no está en…
Leer el artículo →
-

Remarketing para consultorios: cómo funciona
De cada cien personas que llegan al sitio web de un consultorio, la gran mayoría se va sin agendar nada. No porque hayan decidido que no,…
Leer el artículo →
-

Recuperar pacientes inactivos sin ser invasivo
La mayoría de las clínicas concentran su esfuerzo de marketing en un solo lugar: atraer pacientes que nunca han venido. Mientras tanto, en el expediente hay…
Leer el artículo →
-

Por qué el costo por clic en salud es tan alto
Un médico que prueba por primera vez una campaña en Google Ads suele tener la misma reacción: el presupuesto se acaba más rápido de lo esperado…
Leer el artículo →
-

Por qué su consultorio no aparece en Google
El consultorio tiene sitio web, tiene ficha de Google, y aun así, cuando el médico busca su propia especialidad en su propia ciudad, no se ve…
Leer el artículo →
-

Marketing para consultorio nuevo: por dónde empezar
El marketing para consultorio nuevo empieza mucho antes del primer anuncio pagado. Un consultorio recién abierto tiene, casi siempre, el mismo problema: la agenda vacía y…
Leer el artículo →
Empiece por saber dónde está
Leer ayuda, pero el punto de partida es su caso concreto. El Diagnóstico de Visibilidad se lo dice con datos de su zona.